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 Así Corteja El Asno
Masaru Togane
 Posted: Sep 11 2017, 01:03 PM
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Los días nublados, oh que días, esos días en los que Masaru se tumbaba en el sofá por la tarde tras su turno de trabajo y observaba la televisión. Una pena que se le hubiese averiado y lo único que tenía que hacer era pensar en un mar de tonterías que se le venía a la cabeza, necesitaba despejarse y sobre todo una pantalla nueva. Sin embargo le daba mucha pereza, hasta que en uno de sus pensamientos apareció Koume, en traje de baño, de cuando fueron una vez a la playa.

Miró el móvil en su mesilla, era una sorpresa que siguiese funcionando después de todos los golpes que se había llevado. Accedió a la conversación que tenía con ella y le dio a enviar mensaje de voz, poniendo un tono sensualón y picante. - Hola gatita, sé que me has echado de menos. Estaba pensando en tú, yo, un paseo por la tarde, unas copas a la noche, revolcón a la luz de la luna… - Tosió una vez, hablando de manera normal de nuevo. – Y una puñetera tele, que se me ha roto. Plaza de Iwatodai Strip Mall. Mueve el culo y no me hagas esperar en nuestra primera cita. -

Mientras se aseaba, se vestía y se ponía galán para su encuentro, pensaba que igual no fue la mejor invitación del mundo. No lo podía negar y lo tenía claro, la mujer le gustaba, no solo por su potente físico, si no por ese carácter tan fuerte que tenía. Así tan decidido que era él ¿por qué no confesó sus sentimientos antes? Por miedo a que esa relación que tenían se desmoronase, era lo único que le quedaba y no podía permitirse errores que en otra situación alguien estaría dispuesto a asumir.

Una vez preparado cerró la puerta de su casa, bajó las escaleras hacia la calle y montó en su coche. Tras encenderlo y arrancar rumbo a Iwatodai, tuvo más tiempo para perderse en su mente. ¿Por qué dijo que la invitaba a una cita entonces? En el fondo de su ser quería escalar y pasar ese gigantesco muro que había levantado entre él y ella, pero no lo iba a hacer, porque el precio podía ser la soledad. Una vez llegó, apagó el motor y se miró en el espejillo, dándose dos fuertes palmadas en las mejillas para quitar la cara de amargado que se le puso en un momento.

Al salir cerró las puertas del automóvil y se sentó en el primer banco que encontró, lo más cercano al medio de la plaza. ¿Qué tipo de tele iba a comprar? La verdad es que con el poco sueldo que ganaba, no iba a ser muy diferente de la anterior. Si ahorrase podría permitirse algo bastante interesante, pero entre el tabaco, la cerveza, todos esos pequeños caprichos se convertían en una gran bola de billetes. No tenía pensado cambiarlo, pero era a fin de cuentas una realidad.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 11 2017, 06:04 PM
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Se encontraba observando por la ventana de su apartamento, divisando claramente en el cielo las nubes que cubrían la ciudad, deseando con todo su corazón que lo máximo que pudiera haber ese día fuera lluvia nada más. En su cabeza, una coleta mantenía en orden su cabello, la necesitaba pues se encontraba limpiando, aunque ya no le faltaba mucho para terminar. Le gustaba que su hogar se viera perfecto, organizado y pulcro. Comenzó a alejarse de la ventana para volver a su trabajo, mas algo le distrajo y era el sonido de su teléfono, un mensaje había llegado.

Tomó el aparato, dándose cuenta de que era un mensaje, por supuesto, de quien más lo esperaba, no es que ella tuviera muchos contactos. Se trataba de un mensaje de voz, así que lo reprodujo de inmediato a todo el volumen que tenía para escucharlo bien, estando sola no habría problemas con ello. Y menos mal que lo había recibido en su casa, dentro de su privacidad, pues nada más comenzar a escuchar lo que su compañero le decía, empezó a ruborizarse, perpleja por sus palabras. El final no podía ser más desajustado al resto de la frase, en resumen, solo quería que lo acompañara a comprar una televisión.

- ...Es un idiota. - Su rostro expresaba la molestia que sentía, estaba aún sonrojada, pero algo enfadada. Dejó el teléfono en una mesa, no le iba a contestar, directamente se arreglaría e iría al lugar que le dijo. Se dirigió a la ducha, no debía tardarse mucho. Mientras se aseaba, su mente estaba hecha un caos; por supuesto que esa forma de hablarle era una broma, era para fastidiarle, pero entonces ¿por qué dijo lo de la cita? Al final decidió que, simplemente, había querido ser sarcástico y se quedó con esa idea con tal de no pensar más cosas raras y centrarse en lo que tenía que hacer.

Estando en su cuarto, con una toalla cubriéndole, buscó un atuendo que vestir. Ella no solía complicarse mucho la vida, se ponía lo que le acomodara y que a la vez se viera decente y ya está, a salir así. Sin embargo esta vez, inconscientemente, estaba decidiendo con más cuidado qué usaría. Terminó poniéndose un atractivo sweater de color blanco, no poseía ropas de colores fuertes pues le disgustaban. Esto combinado con unos pantalones azules y unas botas cortas de color marrón. Se miró al espejo, observando cuidadosamente el atuendo, le marcaba bastante bien el cuerpo, pero no se fijó en eso, sino en el hecho de que se estaba preocupando mucho por su apariencia.

Al darse cuenta del esfuerzo que estaba haciendo por verse linda, sacudió la cabeza y fue a arreglarse el cabello, lo llevaría suelto con un par de pequeñas trenzas, una a cada lado, como normalmente lo hacía. No se creó más problemas y salió del apartamento, dirigiéndose al lugar que su amigo le había indicado. Tardó un poco más en llegar ya que no tenía un vehículo con el que movilizarse, sin embargo no sentía que había demorado mucho, o eso esperaba. Y ahí estaba, el rubio que le había molestado por teléfono. Se le acercó por atrás sin decirle nada, luego un puñetazo, no muy fuerte pero lo suficiente como para que le doliera un poco, fue dirigido a su espalda.

- ¡¿Qué demonios crees que haces enviándome ese tipo de mensajes?! ¡¿Y si lo hubiera reproducido fuera de mi casa?! - Le regañaba, estaba segura de que él ya sabía que ella reaccionaría de esa manera al verle, pero no le importaba, quería gritarle de todas formas. Sin esperar respuesta de su parte, se colocó frente a él, cruzándose de brazos y observándole molesta, mas al mirarle mejor, su expresión cambió rápidamente. Él también se había arreglado para salir con ella, se había esforzado para verse bien. Esto le llevó a ruborizarse una vez más, tan solo con notar el calor en sus mejillas, le dio la espalda para que no le viera directamente.

- P-Pues ¿qué televisión vas a querer comprar? - Lo más pronto que pudo, dijo lo primero que se le ocurrió mientras se mantenía de espaldas a él, quería seguir pareciendo molesta. La respuesta a esa última pregunta le daba igual, seguramente lo iban a decidir al llegar a la respectiva tienda, aun así, necesitaba desviar un poco el tema, porque sabía que notaría su repentino cambio de actitud y lo más probable es que él preguntaría por ello. Su mente volvió a llenarse de varios pensamientos confusos que poco a poco, le agobiaban pero, a la vez, no eran tan malos, en su opinión.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 12 2017, 09:29 PM
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Poco duraron las dudas sobre que tele iba a comprarse al sentir un intenso dolor en la espalda, tirándose al banco y retorciéndose de dolor. - ¡Aaagh, yo también me alegro de verte! - La dijo mientras se detuvo y la observaba de arriba abajo. - Vaya que si me alegro… - La silbó sonoramente. - Veo que te has puesto hermosa para mí, supongo que no lo puedo evitar, te daré una tarde inolvidable. - Se echó con la diestra el pelo hacia atrás, cual vulgar modelo, a modo de broma.

- Pues si escuchases el mensaje en público, lo que pensaría es que tienes un severo problema mental y un sentido de la privacidad nulo. - Explicó riendo entre dientes mientras cruzaba los brazos. Se levantó y señaló la tienda alzando el índice de su diestra. - Empezamos por ahí. – Dio un suave tirón de su mano por si quería venir con él y se la soltó con cuidado. - Va a tener que ser una pequeñita, el presupuesto no da para mucho. Creo que es por ese pasillo que no va ni dios. -

Al llegar a los estantes adecuados, se detuvo y empezó a observar a su alrededor. - Aquí sí. ¿Tanto les costaba poner “cutres aquí por favor”? no es tan difícil. - Entre todo el mar de chatarra encontró una pieza interesante para poner en la mesilla del salón. - ¡Me llevo este trozo de basura infecto! - Dijo con toda la alegría que podía albergar la más absoluta tristeza. Fue donde el recepcionista y señaló el producto que quería, poco tardaron en empaquetárselo.

Una vez fuera aprovechó para acercarse a su coche, abrir el maletero y meter la caja dentro. - Bueno, bueno. La misión del príncipe ha terminado. ¿Qué quiere hacer la elegante princesa carmesí? ¿Necesita un banquete real? ¿Un paseo en la carroza? ¿O transitar en los aposentos de su príncipe? – Comentaba con voz dramática con la mano izquierda posada en el pecho y la diestra alzada hacia el aire. La gente que pasaba cerca se le quedaba mirando pensando que era un rarito.

Faltó poco para que las primeras gotas de lluvia empezasen a caer, esto hizo que pusiese mala cara. - ¿En serio? Como la tele se averió no pude ver el tiempo… - Un fuerte rayo cayó cerca de la urbanización, lo que le hizo pegar un fuerte brinco. Pero ese susto no fue nada, había algo que le preocupaba más. - ¿Estás bien? ¿Quieres que volvamos a casa? - Conocía de cierta pelirroja, que le aterraban las tormentas. Alzó las llaves del coche por si ella misma quería conducir, en caso contrario lo haría él. Su coche era sagrado, pero los miedos de ella también eran importantes para él.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 13 2017, 02:34 AM
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Escuchar sus palabras, incluso si fueran en tono de broma, no hacían más que enfadarle y, sobretodo, avergonzarle más. Ya no le importaba que viera su rostro ruborizado, en ese mismo instante se dio la vuelta, observándole frente a frente de nuevo, apretando sus puños como si tratara de contenerse de darle otro golpe, probablemente más fuerte que el anterior. - ¡Así es como me veo siempre! - Mentira. - El único que se dedico a arreglarse aquí eres tú. No te queda para nada. - Y más mentiras, su orgullo le impedía decirle que le encantaba su apariencia y que, de hecho, se veía atractivo.

Antes de poder decirle más cosas, de seguir gritándole o lo que fuera, él ya se la estaba llevando a la tienda correspondiente donde comprarían la televisión. Le miró con una expresión de molestia, mas decidió seguirle cuando tomó su mano solo por un momento, dio un suspiro y comenzó a caminar. Al entrar en la tienda no se dirigieron inmediatamente a las televisiones modernas de última generación con tan costosos precios, claro que no, buscaron entre lo peor, todo por el dinero que estaba en dominio del rubio. - Si ahorraras un poco podrías comprar muchas cosas más. - Sentenció.

Esperó a que eligiera lo que quería llevarse, hasta que parecía haberlo encontrado. Koume estuvo todo el tiempo viendo pacientemente, se había relajado por fin y se mantenía tranquila, sin prisa alguna. Hasta que escuchó las palabras de Masaru, quien las gritó como si no le importara nada. - Demonios Masaru, ¿qué te cuesta decir "me llevo esta televisión"? - Le reprochó ante la acción del hombre. Aun así, cuando este fue a pagar el aparato, la pelirroja, discretamente, soltó una pequeña risa. Varias veces las bromas de su compañero le causaban gracia, pero prefería no admitirlo frente a él, una vez más, por su orgullo.

La compra no tardó mucho, su amigo transportó fácilmente la televisión hasta su auto, dejándolo en el maletero, listo para llevarlo a su casa. Koume volvió a ruborizarse un poco, más que nada por las tonterías, que en realidad no le molestaban tanto, que estaba diciendo él. - Vuelve a llamarme princesa y te quedas sin dientes. - Una clara amenaza, observándole directamente a los ojos, no le gustaba que le llamara así, aunque sí habría permitido otros apodos cariñosos. - ¿Y si vamos a comer algo dulce? Como recompensa, ya que te acompañé a hacer una compra que podrías haber hecho perfectamente solo. - Sonrió ante la idea, emocionada por el solo pensamiento de poder probar algún pastel de chocolate ese día.

De repente pudo sentir como gotas de agua caían sobre ella, definitivamente estaba comenzando a llover. Eso no sería capaz de arruinar la tarde, pensó, mas cambió de opinión al ver como el cielo se iluminaba por un rayo y un fuerte trueno azotaba la ciudad. Se quedó paralizada, sin poder decir absolutamente nada, su rostro no mostraba expresión alguna, ni siquiera miedo, solo impacto. Espabiló al escuchar las palabras de Masaru, quien sabía perfectamente de su miedo a las tormentas. - D-De qué hablas, unas gotas no nos impedirán seguir con nuestros planes ¿no? - Al terminar, soltó una leve risa nerviosa, intentando ignorar el clima por el bien de los dos, pues pensaba que debía superar su miedo algún día.

Otra vez, un rayo seguido de un trueno que parecía sonar cada vez con más fuerza, cercano a ellos. La pelirroja no pudo contenerse, del susto su rostro cambió nuevamente demostrando su miedo y se abrazó en menos de un segundo a su compañero. Ni vergüenza ni nada, lo único que quería sentir en ese instante era seguridad y confianza. - Masaru... - Abrazado a él, mantuvo su rostro oculto presionándolo en su pecho, para luego mirar hacia arriba, logrando hacer contacto con sus ojos. - Llévame a casa... p-por favor. - Prácticamente le estaba suplicando, en su condición no podría conducir ni irse sola, sus ojos humedecidos demostraban como se sentía, sabía que él no le dejaría así.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 13 2017, 11:34 AM
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Masaru sonrió rodeándola con sus brazos y acariciando suavemente su espalda. - Está bien, tranquilízate ¿Uhm? Nos vamos ya. - Andando con mucha dificultad por tenerla pegada cual lapa, se dirigió hacia la puerta del copiloto, la abrió y la ayudó a sentarse, abrochándola el cinturón de seguridad. Después entró en el asiento del conductor y puso el aire acondicionado para que se sintiera más cálida. - No pasa nada, recuéstate un poco. Voy a prepararte lo de siempre. -

Alcanzó unos auriculares que tenía guardados, los enchufó a la radio y le puso música tranquila mientras se los colocaba por la cabeza. Era uno de los ingeniosos trucos que él había ideado, solo tenía que ponerlo a alto volumen y no escucharía un rayo más hasta que saliesen del automóvil. Pensó en la gracia que le hacía la situación, un abrazo así sobresaltaría y pondría nervioso a cualquiera, pero estaba acostumbrado. Cada vez que pasaba el procedimiento era el mismo.

Donde más sufría las consecuencias era en el horario de trabajo. La dejaba en los asientos de atrás del coche patrulla cubierta con una manta, mientras él hacía el trabajo de los dos. Pero eso no era problema, como bien él decía: “Todos en esta vida tenemos nuestros problemas y los llevamos como mejor podemos”. Normalmente si se tratase de otro ni se molestaría en trabajar tanto, pero era ella. Por muy dura que siempre fuese, a él nunca podrá metérselo en la cabeza. Siempre será aquella dulce niña que tan bien lo trató y tanto la atormentó.

Una vez llegó a la acera del hogar de Koume, hizo un pequeño aviso de que iba a apagar la radio antes de nada. Tras hacerlo, salió del coche y ayudó a su compañera a salir. Cerró las puertas del auto y sin previo aviso la tomó en brazos para que no tuviese que andar. - ¿Le gustó su paseo en carroza, princesa? Ahora si me disculpa, voy a tener que llevarla a sus aposentos. - Quiso picarla un poco para que dejase de pensar en la tormenta mientras avanzaba hacia su casa.

Tras bajarla la dedicó una ancha sonrisa. - Misión cumplida. - Esas dependencias de ella le hacían sentir mejor, cosa que le dolía y abrasaba por dentro. Porque a pesar de todo, siempre ha sido más fuerte que él física y mentalmente. Esa satisfacción era puro veneno que le pudría por dentro, no quería ese sentimiento tan malicioso. Quien necesitaba ayuda había que brindársela y alegrarse por ello. Pero hacerlo porque alguien no podría seguir sin ti era despreciable y lo odiaba.



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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 13 2017, 03:10 PM
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Sentir el abrazo del rubio, la caricia en la espalda, las palabras para tranquilizarla, todo le hacía sentir mejor. Aún tenía miedo, era algo que no podía evitar, mas se sentía segura estando junto a él. Masaru le ayudó a entrar al auto, él hizo prácticamente todo mientras la pelirroja solo le observaba, notablemente triste, pues una vez más tenía que molestarle por un temor que ella debía haber superado hace tiempo. Ante las palabras de su compañero, asintió y se recostó, esperó a que le pusiera los auriculares y cerró los ojos, era la manera en que él le ayudaba frente a esa situación.

Inspiró profundamente y luego soltó el aire con suavidad, quería relajarse lo máximo posible, tanto por ella misma como para no provocarle más problemas a su amigo. Sintió el auto en movimiento, la sensación era muy agradable, la calidez del aire acondicionado ayudaba bastante también. En ese estado, su mente solo le trajo buenos recuerdos; normalmente solía ser así, la misma manera de solucionar el tema del miedo a las tormentas, él siempre estaba ahí para protegerla. Incluso si no estaban juntos, él lograba hacerle sentir bien cuando lo necesitaba.

En las noches que compartían ese clima, estando sola en su hogar, Koume le llamaba rápidamente con los audífonos conectados al teléfono, suplicándole que conversaran un rato, para no tener que escuchar la tormenta, para sentirse acompañada. La mujer abrió los ojos para ver a Masaru conduciendo, después de todos esos pensamientos, lo primero que hizo al verlo fue sonreír de la manera más sincera, una sonrisa llena de gratitud. Sintió que el vehículo se detenía, ya habían llegado a su residencia, era momento de volver a enfrentar su miedo.

Al apagarse la música, se quitó los auriculares con timidez, esperando no tener que oír nada, al menos hasta entrar a su casa. Iba a intentar salir por sí misma, pero su compañero se le adelantó, ayudándole a bajar. - Muchas gracias... - Comentó con un tono de voz bastante suave, nada común a lo que se estaría acostumbrado de ella. De repente sintió como el rubio le tomaba en sus brazos, sin que ella pudiera hacer absolutamente nada. Sorprendida le observó, escuchando sus palabras, causando que nuevamente se ruborizara.

- ¿Qué haces? Te dije que no me llamaras prince- - El sonido de un trueno cortó su frase, haciendo que, estando en brazos de él, se acurrucara, como escondiéndose del peligro. - D-De acuerdo, dejaré que seas m-mi príncipe hoy. - Soltó sin pensarlo, algo que nunca diría estando en condiciones optimas. Pocos segundos pasaron para que se diera cuenta de lo que había dicho, mas no pudo rectificar, ya habían llegado a la puerta y tenía que entrar lo antes posible. Una vez abajo, sacó las llaves y abrió la puerta, tomando la mano de Masaru para que entrara con ella.

La lluvia los había mojado un poco, especialmente a él que trabajó más por ella. Encendió las luces rápidamente, quería ponerse a hacer cosas antes de que la tormenta siguiera molestándola. - Estás mojado, deberías secarte pero ya. Puedes usar mi baño, no tengo problema, i-incluso creo que deberías ducharte. - Le ofreció, con una actitud tímida, después de todo lo que estaba pasando, no sabía qué le sucedía, su mente estaba hecha un caos, como al inicio de la cita. Se dirigió a la cocina, tenía que agradecerle de alguna manera, e incluso si no tuviera que devolverle el favor, atenderlo en su casa después de un día lluvioso era más que necesario para ella.

Esperando a que Masaru se secara por completo, preparó café para él. Para evitar cualquier taza o plato roto, se puso música con un volumen alto, desde su teléfono y con audífonos, con tal de no escuchar los truenos. Para ella decidió preparar una taza de chocolate caliente, aún quería probar algo dulce y la visita a la cafetería se había suspendido. Tan solo el aroma de su preparación le hizo sonreír, le fascinaban las cosas dulces, pero no cualquier caramelo, sino los chocolates y pasteles, específicamente. El café ya estaba listo, mas no pensaba servirlo hasta que su amigo volviera, para que no se enfriara. Por mientras ella, seguía deleitándose con su chocolate caliente.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 14 2017, 10:48 AM
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Cuando estaba dispuesto a volver se encontró en una situación inesperada y fue arrastrado por ella hasta dentro de su casa. Le sorprendió que aceptase que en ese día fuese su príncipe, lo que le hizo reír entre dientes. - Entonces tendré que esforzarme como tal. - Comentó calmado, pudiendo dejar atrás esos pensamientos que tanto daño le estaba haciendo. Era un buen momento para relajarse y descansar de todos los acontecimientos que habían sucedido últimamente.

- ¡Bien, voy entrando! - Se desvistió y entró en la ducha, intentando poner el agua lo más templada posible. - ¿Sabes? Se puede decir que no ha sido el mejor ejemplo de cita. Pero pensándolo a fondo no es tan distinto a lo que hacemos con el día a día. Tú, yo y el transcurso del tiempo haciendo cualquier cosa. - La comentaba desde el baño. - La gente suele hacer mucho drama cuando se trata de estas cosas, somos afortunados por poder decirnos lo que queremos cuando queremos. ¿No? -

Su reflexión se caía a trozos en realidad, podría parecer tan simple hasta pensar en lo que sienten el uno del otro y no decirlo directamente. No quiso demorarse más y tras salir, se dio cuenta de que no tenía ropa limpia para cambiarse y no sabía si tenía algo por allí de otro día que fuese. Salió del baño con una toalla atada a la cintura. - ¡Koume! ¡¿No tendré algo de ropa lim…?! - Supo que sus esfuerzos eran en vano cuando la vio con los auriculares puestos, era un problema.

Caminó hacia la pelirroja a paso lento mientras miraba su casa con detenimiento, no había comparación con su cueva de los horrores. Una vez se acercó a ella por la espalda, miró por encima de su hombro para ver que estaba haciendo. En lo que estaba subiendo el brazo aprovechó para acercar su cara y ser él quien diese el trago. - ¡Nada mal! ¿Pero no quema un poco? - Se dio cuenta en ese momento de que su vida pendía de un hilo y tenía que pensar muy rápido.

- ¡Espera, espera, espera! ¡No te des la vuelta! - Hizo una pequeña pausa para poder ganar algo de tiempo. - No había caído en ello, pero al ducharme está la complicación de que no tengo una muda limpia. Entonces tenemos un problema porque no sé si tengo alguna por aquí. ¡Pero actualmente me encuentro en tu espalda! Así que como buen príncipe no merezco ser apaleado cual vasallo y pensemos en una solución para esto. - Estaba seguro de haber sido oído a cambio de poder sacrificar su integridad física si tiene una mala reacción.

- Ahora voy a caminar de vuelta al baño y aquí no ha pasado nada. - Eso dijo con total tranquilidad hasta que en una de sus zancadas resbaló con una de las huellas húmedas que dejó al venir y se dio con contra el suelo. Se quedó un rato tumbado mareado por el golpe recibido en la cabeza, mirando hacia el techo. - Uhh… ¿Por qué siempre me pasa esto a mi…? - Murmuró cerrando los ojos un momento para centrarse un poco antes de volver abrirlos.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 16 2017, 05:15 AM
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Reflexionaba un poco sobre la situación mientras preparaba su chocolate caliente, a la vez que lo probaba para ver cómo iba quedando. Una serie de pensamientos circulaban en su mente, todos por la misma razón. Inconscientemente, estas memorias le hacían sonreír mientras trataba de concentrarse en terminar su bebida. Intentó probar de nuevo lo que estaba cocinando, el sabor dulce y caliente del chocolate en un día de lluvia era algo que le encantaba, mas no se esperaba que su compañero apareciera por atrás de repente, impidiendo lo que quería hacer.

Estando tan cerca, logró escuchar lo que le dijo a pesar de la música a volumen alto. Inmediatamente se quitó los audífonos para luego oír su advertencia. Le hizo caso y simplemente dejó que hablara, poniendo atención en lo que le decía. Se ruborizó al darse cuenta de lo que sucedía, estaba sin ropa detrás de ella, sacó el tema del príncipe, sintió ganas de golpearlo en ese instante, pero se contuvo pues él no se lo merecía, no después de todo lo que había hecho por ella ese día. - M-Masaru... - Iba a comentarle lo de la ropa limpia que tenía guardada para él en caso de que algo parecido ocurriera.

Se mantuvo de espaldas a él para evitar ver cualquier cosa que no debía, quiso dar su explicación y no pudo, pues escuchó un fuerte golpe atrás de ella. Era obvio que su amigo había tropezado, inmediatamente se dio la vuelta sin importarle nada más que su bienestar y se dirigió hacia él. Lo vio en el suelo, con los ojos cerrados, consciente pero adolorido. Se arrodilló a un lado y sujetó su cabeza con delicadeza. - ¿Te hiciste mucho daño? Demonios, es que dejaste todo mojado, debes tener más cuidado. - Le regañó con preocupación, no utilizó el mismo tono de voz de siempre, ni siquiera gritó. Cuidadosamente, se levantó, ayudándolo a levantarse también.

- Tengo ropa para ti, aunque es tu ropa casual, la que incluso podrías usar para dormir. Sígueme y no vuelvas a caer. - Avanzó por el pasillo cautelando el no resbalar, llevando al rubio de la mano para guiarle, ya que sabía que ese golpe le debió afectar un poco. La habitación de la pelirroja mantenía la misma condición que el resto de su hogar, un lugar limpio y bien organizado, excepto por algunas ropas que quedaron sobre su cama al momento de arreglarse antes de la cita. Koume buscó en uno de sus muebles, encontrando la ropa de su amigo y entregándosela en sus manos. - Ten, volveré a la cocina, no caigas de nuevo. - Comentó tras dejarle sus cosas y salir de la habitación para que se vistiera en paz.

En lugar de volver directamente a la cocina, se quedó en el pasillo fuera de su cuarto, sin mirar hacia adentro, por supuesto. - Sobre lo que dijiste antes... - Comenzó a hablar, refiriéndose al momento en el que Masaru entró al baño. - Somos muy afortunados. - Respondió, estando de acuerdo con el comentario de hace un rato. - Soy feliz de que podamos ser así. - Y notando nuevamente que se estaba volviendo muy cursi, cambió el tono de voz y el tema. - Ahora apresúrate, se te enfriará el café. - Intentó volver a parecer ruda, caminó hacia la cocina para servirle una taza de café al rubio y dejarla sobre la mesita que tenía frente al sofá.

Se dispuso luego a secar el suelo para evitar cualquier otro accidente, supuso que su amigo no se tardaría mucho con la ropa, por lo que terminó de preparar el chocolate y se dirigió al baño. - Me ducharé yo ahora, tienes el café en la mesa. - Le informó desde la puerta del baño hacia su habitación. - ¡Y ni se te ocurra espiarme! - Finalizó su comentario y cerró la puerta. Mientras se desvestía y entraba a la ducha, pensaba en el hecho de que ya no escuchaba más truenos, lo que le hizo sonreír, la tormenta se había calmado, lo que quería decir que podía disfrutar un rato agradable con Masaru.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 17 2017, 12:24 PM
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Abrió los ojos y le dedicó una cálida sonrisa mientras estaba siendo ayudado. - Perdona, con lo mal que lo has estado pasando con la tormenta y encima tienes que ayudarme. - Mientras lo llevaba de la mano, reparó en lo pequeñas que eran respecto a las de él. Le parecía increíble lo fuerte que podía llegar a dar con ellas, desde luego era una mujer fascinante. - Cualquier cosa me sirve. - Tenía que ponerse algo sí o sí, aunque fuese un pijama era mejor idea que ir de “Capitán Toalla” por la casa.

- Gracias mamá, tendré cuidado. - La decía por sus reproches, mientras se recostaba hacia atrás para descansar un poco. No había entrado mucho a la habitación de Koume, cada vez que se quedaba a dormir insistía sin opción a un no de dejarle el sofá para él. Después de todo el hogar es sagrado y el dueño de ese hogar es el que tiene que tener la preferencia de lo mejor de su casa. Totalmente en contra de la del invitado tiene que estar a gusto, pero él era un especialito y lo sabía.

Se levantó de la cama de la mujer mientras escuchaba sobre lo feliz que se sentía que estuviesen así. Masaru esbozó una tenue sonrisa. - Yo no lo estoy tanto, ojalá pudiésemos ir a más. - Murmuró mientras volvía a la cocina a por su café, el cual tomó y dio un largo trago mientras estiraba los brazos por la encimera. - ¡Pero no me puedes pedir eso, soy un hombre, tengo que satisfacer mis necesidades! ¡Prepárateee! - Sonreía malvado sin moverse de donde estaba.

Una cosa era cierta, tenía un arte y una habilidad para molestar digna del bromista más pesado. Confiaba en la idea de que se esperase que fuera para que la ducha le resultase incómoda, con la mejor intención del mundo claramente. - ¡¿Estás preparada mi tigresa?! - Giró la cabeza a la derecha viendo por la ventana y vio como la vecina lo miraba sonrojada con una mano en la boca. Su sonrisa se transformó en una mueca de vergüenza suprema. - ¡No es lo que par…! -

No recibió tiempo de reacción y la señora se escondió rápidamente. - Esto es malo… - Volvió a la habitación de Koume y se quitó la toalla empezando a vestirse. - ¡Oye! ¡¿La vecina no conocerá a tu padre no?! ¡Mejor dicho! ¡¿No os conoceréis entre vosotras?! - Comentaba en voz alta para poder ser escuchado desde el baño. - ¡Es que igual ahora tiene una idea diferente de ti! - Soltó quedándose tan ancho mientras se ponía la prenda superior que tenía sobre la cama.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 18 2017, 06:13 AM
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Se duchaba con tranquilidad, le gustaba disfrutar de la sensación del agua cálida cubriendo su cuerpo, era lo más relajante que podía sentir en el día a día. Por la cercanía del pasillo con el baño, pudo escuchar al rubio murmurando algo mientras caminaba por ahí, sin embargo no le entendió, tanto por el volumen de su voz como por el ruido que hacía la ducha. En ese momento, se quedó pensando en lo contenta que estaba por poder pasar el día juntos, aunque prácticamente las cosas eran así a diario.

- Contenta no... feliz más bien. - Susurró para sí misma. Consideraba que estar feliz era algo mucho mayor a estar contenta. De repente se dio cuenta, Masaru era lo único que había en su mente. Palmeó con poca fuerza sus mejillas para reaccionar, espabilarse, no seguir con ello, pero no podía. Decidió rendirse, quedándose quieta en la ducha, dejando que su cabeza se llenara de dichos pensamientos. Es cierto que en un principio, de niños, él había sido malo con ella, mas las cosas cambiaron cuando crecieron. Al empezar su verdadera amistad, poco a poco se fue sintiendo más cómoda con él, con su cercanía.

Su relación se basaba en un par de insultos, bromas pesadas y por supuesto, momentos sinceros en los que se trataban bien. No importaba lo que aparentasen, se querían y siempre eran los primeros en ayudar al otro en una situación en la que necesitaran ayuda. - Querer... ¿amar? - Comentó en voz alta, mientras el aguar corría por su cuerpo. Soltó un pequeño quejido, algo que sonaba como resignación, pues se había dado cuenta de una cosa: no quería separarse de él nunca más, no podía estar sin él. - ¿Y ahora qué hago? ¿Debería decirle? - Siguió hablando sola, a volumen bajo por si su compañero se encontraba cerca en el pasillo.

Algo le decía que lo mejor era ser sincera, ser honesta, había riesgo de perderlo por confesarse, mas tenía que hacerlo. Si hay algo que le prometió a Masaru es no mentirle nunca, no guardarle secretos, en algún momento tendría que declararse. Salió de sus pensamientos al escuchar al rubio gritar, haciendo que se ruborizara más de lo que probablemente ya estaba. - ¡Cállate, idiota! ¡Eso es vergonzoso! - Fue su respuesta, sonaba molesta, incluso si sabía que él lo decía en broma. No pudo evitarlo, sonrió, las bromas que se hacían entre ellos le divertían. Terminó de bañarse, salió de la ducha y se vistió en el baño, no quería arriesgarse a salir y que Masaru la viera así o, que por el contrario, ella lo viera sin ropa al ir a su habitación.

- No conozco a mis vecinos, qué pasó... - Salió del baño y se dio cuenta, las cortinas abiertas y una ventana que daba a la casa de al lado. - ...Espero que aún tuvieras la toalla, tonto. - Le reprochó nuevamente mientras se dirigía hacia las ventanas. Cerró las cortinas, de todas formas estaba oscureciendo. Luego encendió las luces y caminó hasta la cocina. Su pijama era un vestido cómodo, delgado, el cual llegaba hasta un poco más arriba de sus rodillas. Tenía la suficiente confianza con su amigo como para usar la ropa que siempre utilizaba al estar sola en casa.

Una toalla pequeña cubría su espalda, por el hecho de que su cabello aún estaba algo húmedo. Tomó el chocolate caliente que había preparado y lo sirvió en una taza, la cual era de color rosa pálido con la imagen de un gatito, bastante simple pero linda. La observó durante un instante, es uno de los regalos que Masaru le había dado alguna vez, no pudo adivinar en qué pensaba el hombre cuando le compró algo así, pero desde que se la dio, siempre la ha usado. Probó un poco del chocolate y sonrió, estaba perfecto para ella. Dejó la taza por ahí para dirigirse a la nevera, sacando un poco de pastel de chocolate que tenía guardado. Lo cortó en cuatro trozos sobre un plato y lo llevó hacia la mesa frente al sofá.

Con su chocolate caliente en mano, esperó a que su compañero volviera. No quiso arriesgarse a ir directamente a su habitación. - Aquí hay algo de pastel para comer. - Le comentaba mientras tomaba otro poco de su bebida. - ¿O tal vez quieres que... te prepare algo distinto? - Preguntó con algo de timidez, normalmente le prepararía comida sin problemas, pero ahora su ofrecimiento se veía afectado por los pensamientos que había tenido hace un rato, logrando sonrojarse al pensar que haría algo para él.

- Por cierto... ¿te quedarías a dormir esta noche? - Su amigo ya se había acomodado, duchado y cambiado de ropa ahí, era un poco evidente el hecho de que lo mejor sería que se quedara. - Además, hay algo que quiero hablar contigo... - Dudó un poco antes de decirlo, mas lo dijo. Ya no podría escapar de la situación, tendría que confesarle lo que sentía. Probablemente si no lo hacía en ese mismo día, se arrepentiría. Observó nuevamente su taza, con nerviosismo, preocupada, pero intentando llenarse de fuerzas para lograrlo.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 18 2017, 11:31 AM
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Una vez Masaru terminó de vestirse se miró en el espejo, no tuvo oportunidad de peinarse cuando el cabello estaba húmedo y se le quedó más revuelto de lo normal. - Parezco una escoba. - Decía mientras soltaba un largo bostezo. - Si no te importa de acuerdo, no tengo problema. - Aceptó su invitación de quedarse a dormir, pues si tuviese que volver tendría que subir la tele y cambiarla por otra. Suficiente esfuerzo por hoy, es lo que se dijo así mismo en sus interiores.

Salió de la habitación, tomó el café con la diestra y alzó ambas cejas al ver el pastel. - ¿Te alimentas de algo más que no sea…? ¿Chocolate con chocolate, con salsa de chocolate y trufas de chocolate esparcidas alrededor del chocolate? - Sonrió al ver la glotonería de su compañera. Sabía que le gustaba mucho, pero que cenase eso no le parecía nada sano. Tampoco era el mejor para hablar, el rey de la comida basura era su título personal, pero al menos variaba.

- Te veo algo tensa. - La dijo tras sentarse a su lado, mirándola de reojo. Estaba reaccionando algo distinta a como lo hacía comúnmente, eso significaba que algo pasaba. - Adelante, cuéntame. Ya sabes que entre nosotros es tontería guardarse las cosas, no merece la pena. - Esbozó una tenue sonrisa mientras posaba su diestra en el hombro derecho de ella, buscando reconfortarla. - Además hay que aprovechar que podemos usar el habla, hace unos años solo te comunicabas a golpes.

Rió con ganas pero poco a poco dejó de hacerlo recordando la razón del porque. - Aunque todo eso es mi culpa, lo lamento. A veces me pregunto como habrían ido las cosas, si no te hubiese tratado tan mal cuando éramos críos. Podrías haber vivido una vida más tranquila, alejada de toda la escoria que ronda por la calle matando, violando, robando. Pero te hiciste fuerte, muy fuerte y acabé arrastrándote a este apestoso lado de lo que es la sociedad. - Reflexionó en alto.

- Puedes ser todo lo dura que quieras, a mí no me tienes que convencer de nada. Siempre serás aquella niña que solo quería un amigo porque… se sentía… sola… - Miró hacia su izquierda mordiéndose el labio inferior, se le había quebrado la voz y los ojos se le estaban humedeciendo. Se maldijo por hablar de ello, era el tema que menos tenía que tocar, el más delicado para él y aún así abrió la boca. Pero por mucho que quisiese guardárselo, es su pasado, tarde o temprano tenía que salir y lo hizo, por accidente. - Mejor me voy, ya hablamos mañana. - La culpabilidad, ese espectro que nunca se marchó y siempre le seguía detrás, estaba apretando su cuello más que nunca. Era asfixiante, pero por mucho que Masaru quisiese cambiar el pasado, estaba escrito y no lo podía modificar. Era el remordimiento que por mucho que dejase enterrado en el futuro, no iba a dejar de torturarle hasta el fin de sus días. Pues fue la maravillosa vida de la persona que más quería, la que cambió por sus acciones.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 18 2017, 03:03 PM
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Se sentó con una leve sonrisa en el sofá cuando supo que se quedaría a dormir, le ponía feliz por varias razones. No solo porque no estaría sola si la tormenta volvía, sino porque podrían pasar más tiempo juntos. - ¡E-Eso no es todo lo que como! Solo lo tenía guardado por si me entraban ganas de comer algo dulce... además, ya te dije que podía cocinarte algo. - Se defendió de la acusación, su dieta no se basaba solo en dulces, no podía mantener una buena condición física de esa manera. Mas no podía negar que le encantaba comer ese tipo de cosas.

Él lo había notado fácilmente, era de esperar, la conocía mejor que nadie. Koume se sorprendió al escucharle, hasta hace un momento se encontraba un poco perdida en sus pensamientos, no dejaba de ruborizarse, se notaba claramente nerviosa. Tenía razón, hace varios años los golpes eran algo diario, fue parte de su personalidad, aunque podría haberlo tratado mejor, ahora se arrepentía un poco de ello. Estaba a punto de responderle, pero él comenzó a hablar de nuevo, haciendo que la pelirroja le mirara atentamente, pues no estaba diciendo nada que fuera razón de alegrarse.

- Masaru... - Es verdad que la relación entre ellos no comenzó de la mejor manera, sin embargo, eso ya había quedado atrás para ella. Él no tenía culpa de lo que hacía de pequeño, su ambiente influyó demasiado, un niño no siempre sabe lo que hace. La mujer se paralizó al oír que se iría, le dio un profundo dolor en el pecho al ver cómo se le humedecían los ojos, ella también pronto comenzaría a llorar. Quería detenerle, ese sentimiento de no dejarle ir estaba aflorando más y más. Lo había decidido, no se trataba de "en ese día o nunca" sino de "era ahora o nunca".

- ¡Espera, no te vayas! - Se levantó del sofá, estirando su brazo derecho, pensaba dar un paso pero algo la detuvo, escuchó un trueno caer fuera, la tormenta había vuelto en el peor momento. Estuvo unos segundos sin decir nada, por el miedo. Aunque por dentro, sus pensamientos seguían en movimiento. ¿Dejaría que la tormenta le detuviera? Era una de las cosas a las que más le temía, normalmente no haría nada, pero ese preciso instante podía ser uno de los más importantes en su vida. Tenía que superar su miedo, tenía que eliminar otro obstáculo en su vida para conseguir lo que más quería: estar con la persona que amaba.

Volvió a incorporarse, dio un paso desde su posición, saliendo de la parálisis que le había causado el susto y su expresión cambió a una de seriedad. - Tal vez no empezamos de la mejor manera, pero qué más da. ¿No crees que eso ya pasó? ¿Debes seguir culpándote por ello? - Le reprochó, una vez más en ese día, con una buena razón. - No fue tu culpa, en lo absoluto. Fuiste tú, pero el problema fue que nadie te ofreció el cariño que merecías. ¡Y aun así, lograste darte cuenta de tu error y madurar! Además, yo tampoco fui una santa ¿sabes? - Ella podría haberse defendido de una forma menos violenta, también debía rectificar.

- Tú... - Las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, el rubor en sus mejillas iba en crecimiento, y a pesar de ello seguía adelante. - Tú siempre estás para mí, me ayudas cuando no puedo ni moverme, me aguantas si te obligo a salir y aunque te quejas, siempre me acompañas. Si te llamo, me respondes, no importa la situación. ¿No crees que has cambiado? ¿No crees que es hora de dejar de culparse por lo de hace tanto tiempo? - Parecía que le suplicara, ella ya lo había perdonado, era momento de que él se perdonara. - Quería agradecerte, por todo lo que has hecho por mí, me tratas muy bien, soy feliz contigo... - Ya se estaba acercando, debía decirlo, se llenó de valor.

Justo en ese instante, otro rayo seguido de un trueno que resonó por las calles. Esta vez no se paralizó, Koume siguió adelante, como si ese ruido fuera el que indicaba que debía seguir avanzando, ignoró el miedo completamente, lo que tenía que decir era mucho más importante que ese temor. - ¡Te amo, Masaru! - Se confesó sin dudarlo, sin tartamudear, lo dijo fuerte y claramente, con una expresión seria a pesar de las lágrimas que brotaban de sus ojos. Tomó sus manos y se le acercó un poco más. Aún tenía cosas que decir, quería aclararlo todo, los sentimientos que tenía por él debían salir a la luz ese día.

- Quiero que estemos juntos siempre, no quiero que vuelvas a irte de aquí ni de mi vida. No puedo estar un solo día sin ti, ¿comprendes? - Su declaración era completamente sincera, le observaba a los ojos mientras la hacía. - Quiero que entiendas lo mucho que te amo... y que no te vayas... nunca... - Su voz se quebró, ya no pudo contener más sus lágrimas y comenzó a llorar de verdad, abrazándolo fuertemente, necesitaba abrazarlo. Estaba feliz de poder haberle dicho todo lo que sentía, mas tenía un miedo más profundo aún y era el de perderle por aquella confesión.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 19 2017, 01:29 PM
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Masaru se dio la vuelta antes de recoger sus cosas para escuchar las palabras de Koume. - A pesar de todo no puedo hacer que se vaya sin más. Si no hubieses pasado por eso, igual hoy en día tendrías una vida mejor. - A pesar de que la pelirroja tuviese toda la razón, no podía ignorar que cambió el destino de la persona que más quería. Aceptaba las palabras de su compañera, pero no podía asimilarlo, porque nunca lo superó. Por mucho que quisiese no podía hacerlo.

Mientras ella iba hablando, el hombre dejó de articular palabra poniéndose tenso por lo que parecía que estaba viniendo. No se lo podía creer, esa situación que él estaba evitando para que no se derrumbara todo lo que tenían juntos, había venido a él. Notando sus brazos rodeándolo, recordó aquel primer encuentro de cuando eran niños otra vez más. - Es la segunda vez que te hago llorar… Perdóname. - Acarició su pelo sonriendo con nostalgia.

Rodeándola con la zurda para acercarla más a él, levantó con el índice de su derecha el mentón de la mujer para que lo mirase a los ojos. - Yo también te amo Koume, desde hace bastante tiempo la verdad. No quería que las cosas entre nosotros cambiasen, porque estamos bastante bien. Nos divertimos, decimos lo que pensamos, no dejamos que lo “establecido” nos haga actuar distinto. No quiero que eso cambie, nunca. No pasó como amiga y no quiero que pase como mi mujer. - La explicó con un tono calmado.

Después acercó su cabeza sobre la de ella y juntó ambos labios. Intentaba besarla, pero al ser la primera vez que lo hacía, daba la sensación de que boqueaba cual pez. - Esto es más “fifícil” de lo que “pafece”. - Susurraba algo frustrado, pero poco a poco logró forjar el beso estándar. Sin darse cuenta, estaba caminando hacia adelante acorralándola poco a poco hacia la pared. Al verlo se detuvo y se recolocó un poco la camisa, forzando dos toses. - ¡Bueno! Deberíamos terminar la tarta antes de que se estropee. - La comentó con una larga sonrisa.

- Relaja tigre… - Murmuró en voz bajísima para sí mismo mientras se sentaba en el sofá. No estaba mal venirse arriba e ir a por todas, pero con calma, no había prisa. Era mucho más importante disfrutar el momento y hablar juntos una vez más, de todo. - Como has visto soy un profesional del beso, tranquila, no hace falta decirlo. Aceptaré tu admiración desde el silencio. - Soltó otro de sus típicos ingeniosos comentarios para calmar los nervios. - Ahora que hemos tirado la última barrera que había entre nosotros… Joder, no soy muy bueno en estas cosas. Lo que quiero decir es… ¿Ahora qué? - Recostó la espalda en el sofá mirando hacia arriba. - A pesar de que no cambiemos nosotros, nuestras vidas si lo harán. Seguramente nos tengamos que mudar porque tu padre me va a despedir y no quiero ser ningún mantenido. También está todo el tema de las “Personas” y todo el lío en el que nos hemos metido y… - No lo consiguió, lo intentó, pero no pudo calmarse. Porque lamentablemente su vida no eran ellos dos simplemente, había un conjunto de cosas con las que tenían que lidiar y no sabía como empezar.


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Koume Hamasaki
 Posted: Sep 20 2017, 04:00 AM
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Se ocultó en él con ese abrazo que le dio, no quería dejarle ir, tenía miedo de que se fuera de su vida después de todo lo que dijo. Ese típico miedo que una persona enamorada tiene al confesarse, el temor de no ser correspondido. Sin embargo, sintió como el rubio le acariciaba el cabello, haciendo que lograra tranquilizarse un poco, escuchando sus palabras. - Masaru... - Murmuró, aún aferrada a él. No quería que le pidiera disculpas, él no había causado nada malo, no tenía la culpa de que estuviera llorando.

Fue sorprendida al notar como él le había acercado más a sí mismo con uno de sus brazos, su cabeza fue levantada para mirarle a los ojos, inmediatamente sus mejillas se sonrojaron, no pudo evitarlo, pero ya no le importaba, no sentía vergüenza al respecto. Le prestó atención a lo que decía, era comprensible, ella también pensaba así antes de declararse, mas se atrevió a hacerlo pues quería arriesgarse, sus sentimientos le pedían salir a gritos. La felicidad le llenó por dentro, el hecho de que le correspondiera le hizo sonreír cálidamente mientras le observaba, las lágrimas poco a poco dejaban de salir.

No le dio tiempo a responder, Masaru se le estaba acercando demasiado, era evidente lo que quería hacer y la mujer no iba a resistirse, ella también quería besarle. Para dejarse llevar cerró los ojos, hasta que se dio cuenta de la nula experiencia que él tenía besando. Koume tampoco era la mejor para hablar del tema, ese también se trataba de su primer beso. Al escucharle susurrar, no pudo evitar soltar una pequeña risa por la situación, mientras intentaba besarle de manera normal, hasta que lo consiguieron. Los brazos de la pelirroja se dirigieron a los del cuello de su ahora pareja, para rodearle con estos mientras disfrutaban de ese maravilloso momento.

Sin darse cuenta, estaba siendo acorralada contra la pared y no se opuso en lo absoluto, tanto confiaba en él que decidió no resistirse a lo que hiciera. A pesar de eso, se detuvieron, parecía no querer avanzar mucho todavía, probablemente estaba pensando en ir poco a poco. Al escuchar su comentario sobre el pastel le sonrió, mientras le acompañaba hacia el sofá. - Eres tan novato como yo y lo sabes, tonto. - Le respondió a su ingenioso comentario, riendo nuevamente, con un tono amable esta vez, su voz estaba llena de cariño por él. Le observó atentamente cuando comenzó a hablar de forma más seria sobre temas completamente distintos a los que estaban viviendo en ese instante.

Koume le siguió sonriendo, más que nada por el hecho de ver como no podía tranquilizarse con lo que estaba sucediendo y las consecuencias que podría traer. Después de escuchar sobre el tema de las Personas, se puso de rodillas en el sofá para alcanzar el rostro del rubio y robarle un beso con el objetivo de hacer que dejara de hablar y se calmara. - ¿No estás exagerando un poco? - Susurró mientras le observaba después del beso, luego levantándose del sofá. - No quiero que hablemos sobre Personas hoy ¿de acuerdo? Quiero que descansemos y disfrutemos la noche. - Le reprochó, no con enfado ni molestia, sino con amor.

Avanzó unos pasos del sofá, ignorando completamente el pastel que había dejado en la mesa anteriormente. - Te prepararé algo decente para cenar. - Comentó estando de espaldas a él, juntando ambas manos atrás de ella. - Luego podremos hablar de nuestros planes, de todo lo que queramos. - Volvió a mirarle sin moverse de su posición, guiñándole un ojo. - ¿De acuerdo, mi amor? - Inmediatamente después, volvió a caminar, dirigiéndose a la cocina para preparar una comida más satisfactoria que un simple pastel. Desde el salón podía verse parte de la cocina, era un espacio más o menos abierto, por lo que se mantenía de espaldas mientras tocaba sus mejillas pensando "¿qué acabo de decir?", definitivamente se dejó llevar.

Decidió concentrarse en lo que iba a hacer, debía ser perfecto para Masaru, debía cocinar mejor que nunca. Sacó la pasta que iba a preparar, había decidido que eso comerían esa noche. - ¡Si quieres que te prepare otra cosa, dime ahora o calla para siempre! - Advirtió mientras preparaba el agua que comenzaría a hervir pronto. - Por cierto, creo que podemos devolver esa televisión mañana, la que tengo ahí es mejor ¿no? No necesitarás la otra. - Conocía las condiciones de la casa de Masaru y prefería que viviera con ella desde ese día en adelante, tenían el espacio suficiente, una cama para dos en la habitación de la mujer y estaba segura que con ambos sueldos podrían mantenerse sin problemas.


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Masaru Togane
 Posted: Sep 20 2017, 12:14 PM
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El hombre fue callado con un beso y así lo aceptó, después de todo era para mejor. Pero lo del padre sí le preocupaba, ese hombre era capaz de meterle en un ataúd vivo y enterrarlo bajo tierra para no saber de él jamás. Así que mientras no lo supiera mejor, también pensó que la madre tampoco, pues se le podría escapar. Pero el plan no era ocultar lo suyo, si no, no tendría ningún sentido empezar a salir si desde un principio apenas lo pueden saber los suyos. No, aquí había que hacer algo.

- Vale, hoy no hablaremos de “Personas”. ¿Pero qué me dices de tu padre? ¿Me esperarías hasta terminar condena después de pegarle un tiro en la frente? - Estaba claro que no lo decía en serio, pero el rubio mentiría si dijese que no tuviese las ganas de hacerlo. - Mi am… - Le pilló por sorpresa, nunca se esperaba oír esa palabra en lo que le quedaba de vida. Pudo descubrir que era tan apasionada tanto en el arte de partir bocas como en el amor, un combo exquisito.

- Tranquila, eso está bien. - Dijo levantándose del sofá caminando hacia la cocina. Haría caso a su consejo y después hablarían del resto. Así que la abrazó por detrás dejando sus brazos libres, para no molestarla. - Una interesante proposición para vivir juntos. “Devuelve esa chatarra y sal de tu cueva” - Reía apoyando la cabeza junto a la de ella. - ¿Pero estás segura de que cabemos? En mi guarida de la bestia tengo bastantes cosas que doy uso, no solo basura. - Alzó ambas cejas avisándola.

Cuando vio que el agua estaba hirviendo lo suficiente, sin soltarla, alcanzó con su brazo izquierdo el saquito de los alargados fideos y lo fue vaciando en el cazo. Tomó el cucharón y los movió poco a poco para esparcirlos. - Impresionante, tienes más comida que no sea chocolate. ¿El poder del amor transformó lo que tenías en la nevera?- Rió levemente depositando un beso en sus cabellos. No era un experto cocinero pero sabía lo que se hacía con platos básicos.

Dejó el cubierto en la encimera y rodeó el vientre de la pelirroja con ambas manos. - Pero si me quedó aquí solo hay una cama para los dos… Quedarías indefensa ante mí y me temo que no soy tan bueno controlándome cuando me ponen un manjar delante. - El rubio tampoco se estaba quedando atrás, evidentemente no la haría nada que ella no quisiera. Pero era totalmente libre de dejar volar su picardía, después de todo veinticinco años de su vida y todavía no… Estaba en su derecho de tontear, no hacía daño alguno.


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