Darius D'aubuisson -- Independiente

EDAD
28 Años
ARCANA
Sun
ESTILO DE COMBATE
Mágico
CLASE DE ARMA
Cuchillos
RESISTENCIA
Hama
DEBILIDAD
Mudo
FÍSICOS UTILIZADOS
Personaje: Priest - Dungeon fighters
Persona: Angel - Shin Megami Tensei
STATS
Nivel: 6   HP: 88   PM: 60   DH/C: 4   Exp: 6/400

Darius es un hombre de personalidad tosca, ruda y pareciera que siempre se encuentra de mal humor en todo momento aunque en realidad es alguien muy alegre. Muy serio en su trabajo y con los que le rodea pero cierto es que cuando entra en ambiente bien sea con la compañía prolongada o incluso con la comida, se logra soltar un poco y se vuelve más amigable de lo que se pensaría, dejando ver su lado divertido. Fiel y leal, es un hombre que protegerá a cualquier persona que considere "buena" según sus códigos y las normas establecidas por el patriarcado. Un individuo disciplinado y muy estricto en cuanto al trato con sus superiores, alguien que daría incluso su vida por salvar a otro sin importar en la condición que pudiera terminar, su satisfacción es el saber que la persona que estima esté completamente ilesa y fuera de peligro. Darius es un tipo tranquilo, apacible y que disfruta mucho de pensar en la soledad y la quietud mientras come o duerme, elevando su vista al cielo y ver las nubes pasar o la noche brillar por los astros que adornan el cielo oscuro. Es alguien que medita en cada situación y que prefiere muchas veces el tener un plan antes que lanzarse a la acción sin ninguna medida salvo que la condición así lo merite. No es alguien que gusta de demostrar sus habilidades a primeras. No es alguien para nada arrogante u orgulloso, te hará sentir bien aunque te responda con algo de brusquesa. Siempre tendrá una solución a la mano en cuanto a problemas ordinarios se refiera. Un hombre que sabe como cuidar al prójimo y que está siempre al lado de quien lo necesite si requiere de sus servicios como guardián. Quizás no sea el hombre más sociable o alguien muy conversador pero puedes contar contar con él. Es alguien radiante aunque su seriedad no lo permita verlo por completo, a pesar de seguir las reglas de su dogma respeta todo punto de opinión e intenta llevar una vida mediática incluso pensando que las cosas no pueden ser tan estrictas como le enseñaron, golpea amistosamente a las personas en su espalda cuando ha llegado a un cierto nivel de amistad con él, poner su mano al hombro o incluso revolver su cabello cuando es alguien "tierno" a su consideración. No le importa su facción o forma, si a él le parece mono seguramente se lo hará saber tarde o temprano. Trata a todos con el respeto que se merece, sin importar si son seres buenos o malos. Es un hombre educado y caballeroso. Le gusta la idea de vestir cosplays, entre ellos tiene el Featherman rojo, uno de un peleador medieval y el que más le gusta, un extraño peleador monje que acompaña con sus crucifijos traídos de la iglesia donde proviene. Le gusta imaginarse siendo un guardián de la justicia.

Esta no es una historia complicada ni difícil de analizar. Nací y crecí en tierra extranjera donde mi padre y mi madre me criaron como era debido... con disciplina y mano firme pero sin dejar de lado el amor fraternal. Proviniendo de una cuna religiosa, mi padre era un hombre estricto y muy disciplinado, sacerdote de una iglesia famosa en el lugar donde la tierra me vio nacer... en Italia. Él siempre nos despertaba muy temprano en la mañana para calentar el cuerpo y la mente y por supuesto, para rezar y dar gracias por nuestros alimentos y por la vida que llevamos, así mismo dormíamos a una hora establecida fija, "el descanso también es importante" decía mi padre. Los trabajos extra escolares eran hacer las labores de la casa para facilitarle la vida a mamá, siendo nosotros tres hijos de ellos dos, nos distribuían nuestros oficios según la edad y acorde a nuestro tamaño. Las tareas se hacían a una hora determinada y teníamos un pequeño hueco de una hora como tiempo libre en el cual lo usábamos para salir a jugar y vivir la infancia, también para explorar y tener amistades aunque todo controlado. Siempre fui alguien un poco serio a primera vista, pero suelo divertirme y ser feliz irradiando a mi alrededor con alegría. Las notas eran siempre... SIEMPRE importantes para mamá y papá y nos lo hacía saber con castigos cuando eran inferiores a sus expectativas. Los estudios al comienzo eran difíciles pero cada vez comprendíamos la mejor manera de sacar notas elevadas... estudio y dedicación. El esfuerzo era lo mínimo que debíamos hacer, lo que no entendíamos lo teníamos que aprender de raíz y eliminar el problema... fue ahí donde comprendí que lo malo debía ser expulsado... lo que estorbaba simplemente debía ser retirado. Un método eficaz para todo. En la escuela de la iglesia mayor muchos niños eran vagos, quizás no estúpidos aunque uno que otro sufría de falta de atención pero en general todos eran simplemente... vagos... molestos. Detestaba este tipo de personas, sin aspiraciones, sin un ideal visionario, sin futuro. Por supuesto que me molestaban, era el "cerebrito de la clase" pero no me molestaban directamente sino a mis espaldas... no eran capaces de levantar mano sobre mí después de que los golpeé reiteradas veces por los apodos con los que me llamaban . Para la escuela, este tipo de solución violenta era inadecuado obviamente... recibía castigo de las monjas, de mi padre y de mi madre, pero así comprendí que lo que hace daño a otros o a uno mismo debía también recibir una lección. No adaptándome del todo, terminé mis estudios en una institución militar en la que mi padre no estaba de acuerdo, donde salí con honores por mi responsabilidad y mi cumplimiento, esto me llenó de satisfacción... a mi y a mis padres al final de haber aceptado. No siendo suficiente, me embarqué como sacerdote en la iglesia donde había estudiado, sirviendo allí en un modo de "expiar" mis pecados enseñando a los jóvenes sobre mis propias enseñanzas pasadas. Los años pasaron y decidí que lo mejor que podía hacer era retirarme como sacerdote y conseguir un empleo, siendo como era encajaba perfecto para un puesto en una escuela para seguir enseñando aunque prefería hacerlo lejos de mi familia y mi vida pasada. Por supuesto no iba a ir vestido de sacerdote todos los días, debía vestir como lo hace el mundo. Presentándome en un atuendo formal de corbata, bien presentado y elegante, terminé siendo admitido en Gekkoukan, un instituto ubicado en Japón donde las culturas religiosas abundan, un lugar interesante para conocer nuevas doctrinas, nuevas personas, un mundo un tanto diferente al que estoy acostumbrado y por supuesto, enseñar mi materia favorita... matemáticas. Es curioso que lo diga, pero terminé comprando cosas que no pensé en la vida que compraría... por las noches antes de las cero horas cuando me duermo con juicio, me visto con el traje completo que compré, un "cosplay" de un personaje de un videojuego interesante, algún día lo usaré.

Es alguien muy divertido en realidad, al no poder disfrutar completamente de su infancia, a veces se comporta como un niño cuando ve algo que le gusta pero sabe que no puede perder el control de su dinero ni de sus creencias. Tiene un tatuaje en su hombro en forma de crucifijo. Continúa practicando elementos de su doctrina, aunque le gusta implementar buenas practicas de las demás. "Mientras sea ayudar al projimo y tener un mejor estilo de vida, debe aplicarse"

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